Monday, October 24, 2005

 

Terapia (Spanish translation of Therapy)




Terapia (Therapy), version en español. Un relato

Ani y Faby no me creyeron. Me di cuenta inmediatamente cuando nos encontramos de casualidad en el supermercado.
“¿Un cisne?” dijo Ani. “Nos estás cuenteando”.
“Sí pasó” , dije en voz alta. “Justo en el parque Wallington”.
“No Leila,” dijo Faby, “no es cierto”. Entonces, en voz baja, me dijo que yo sí que sabía contar una buena historia.
Miré a los lados antes de subirme la playera. “¿Ves la cinta adhesiva?” les dije. “Me rompió tres costillas”.
Ani dirigió su mirada a otra parte. “De acuerdo, alguien te hizo sufrir,.pero no fue un cisne”.
“No necesitas proteger al responsable”, agregó Faby.
“Quizás tuve algo de culpa,” le admité, “pero sí fue un cisne”.
Faby miró a Ani. “Vamos a los mariscos,” le dijo. “Se está haciendo tarde”.
Ani murmuró algo sobre una reunión para cenar calamares.
Yo me quedé ahí parada.
“¿No esperan que crea eso”? dije. “Las reuniones para cenar ya no están de moda”.
“Es de traje”, respondió Faby. “Necesitamos irnos ya”.

El domingo siguiente mi hermana me llamó para desearme un feliz cumpleaños.
“Estoy feliz de estar viva,” le dije. “Me mezclé con un cisne”.
“No te ves como uno,” respondió, confundida.
“No ese tipo de mezcla. Enredada,” dije.
“¿Cómo una madeja de estambre, o qué?”. Algo andaba mal. Tal vez estaba tomando un descanso de los preparativos para la cena cuando decidió llamarme, pues no me entendía.
“Sara,” dije, “ un cisne me violó en el parque Wallington hace dos semanas y dos días”.
Su silencio me dijo que estaba meditando en lo que acababa de decirle.
“¿Te violaron?”
“Sí,” dije.
“Debe haber sido Charlie,” concluyó. “Vino directo hasta la ciudad para molestarte”.
“No soy tan leal Sara,” le dije. “Fue un cisne. Fui a nadar en el estanque y me saltó encima. Me apretó casi hasta morirme”.
“Déjame ver si entendio,” dijo mi hermana. “¿Un cisne te lo metió mientras nadabas?”
“Lo juro,” respondí. “Me rompió tres costillas. Escucha, Sara.”
“Siempre fuiste una mentirosa”, me dijo y colgó.

Saqué mi grabadora del cajón que está debajo de mi estéreo. “La tarde del jueves 25 de agosto, con una temperatura que aún rebasaba los 32 grados centígrados, salí a caminar para ver al cisne del parque Wallington. En el estanque, Me detuve junto al letrero del estanque el que dice ‘Prohibido nadar’ para quitarme la ropa. Hacía demasiado calor como para preocuparme por haber dejado mi traje de baño en casa.
“El cisne se deslizó cerca de mí, presumiendo sus giros. Entonces él comenzó a nadar en espiral, cada vez más deprisa, hacia el centro del estanque. Me sumergí y comencé a nadar en el borde de la zona profunda del estanque. Entonces me di la vuelta para flotar de espaldas sobre el agua. Quería observar la luna.
Después sentí como si un helicóptero hubiese caído sobre mí. Era el cisne, sujetándome, volteándome...”. Dejé de hablar para tranquilizarme. La máquina estaba en pausa cuando escuché el teléfono. Era Sergio, invitándome a pasar el Día de Gracias con él y con Tanya.
“Gracias por invitarme. Ahorita estoy ocupada pero estaré allí”, le dije.
“Nos vemos luego”, respondió.
El olor a ave asada me rodeó en el minuto mismo en que abrí la puerta.
“¡Ave!” exclamé. “¡Gravy! ¡Relleno!”. Deben haber pensado que estaba loca. “Estoy tan feliz de estar aquí”, les dije.
Jonno se me acercó. “No me aprietes muy fuerte”, le dije.
No me hizo preguntas, sólo me besó en ambas mejillas y se retiró, sonriendo.
“Ocurrió en Wallington”, dije. “No debería ir allí yo sola”.
“Es una pena tener que pensar en eso”, com entó Tanya, acercándose detrás de él. Todos nos quedamos de pie, silenciosos.
Inhalé. “Huelo ave”, le dije a Tanya.
“Ya está listo”, dijo ella, mientras iba por el pavo.
La mesa estaba cubierta por un mantel rojo. Habían puesto velas de cera de abeja y una caja de cerillos de Omega. Copas brillantes, todo perfecto.
Cuando Tanya entró con el pavo, podía sentir mi piel excitándose. La tostada ave era precisamente del tamaño de un cisne. Por el rabillo del ojo, vi el tenedor de trinchar y el filoso cuchillo sobre la tabla.
Le pedí a Sergio que me dejera trinchar el pavo este año. Jonno, que no es un macho, acercó el ave.
Trinché ese pavocisne como un carnicero demente. Cada movimiento aterrizaba fuerte, justo en la articulación. Un muslo, el otro muslo, un ala, luego la otra. Entonces repartí las piezas. Excelente, Leila,” dijo Tanya, “pero, ¿qué pasa?”
"Pude haberlo despedazado con los ojos cerrados”, dije. Y entonces les conté.
Tan solo hablar de aquella noche me dio más hambre. Me serví más papas, las dos clases de carne, y vacié sobre todo la gravy de hongos.
Más tarde nos sentamos a tomar un brandy, excepto Jonno, quien se recostó cuan largo era sobre el sofá. Pensé que se estaba quedando dormido hasta que comenzó a reírse.
“Cisne rebanado,” comentó, jadeando. Pienso que luego se dijo “violence-au-cygnet”..
“Con hongos y castañas”, agregó Tanya. Luego, “ese pájaro obtuvo menos de lo que se merecía”.
“No me preocupo más.”, les dije. “Después de que le saqué un ojo, un empleado del parque lo mataron. Marian me dijo”. Marian trabaja en el parque.
“Me siento mucho mejor”, les dije. “¿Puedo llevarme los huesos a casa?”

El sábado, llevé la bolsa de huesos a la clase de Vidrio con la bolsa de huesos en la mano. La puse en el piso mientras trabajaba con un pedazo de vidrio colorado.
Cuando nos detuvimos para tomar un descanso, le pregunté a la maestra Laurian sobre el horneado. “Quiero que pongas éstos adentro. Los sujetalibros lo sostendrán”.
Laurian miró dentro de la bolsa. “¡Leila!” , exclamó. “Éste es un taller serio”
Entonces, llámalo ‘Alma ceniza de cisne,” le sugerí. “No eres la única que habla en serio”.
Laurian reía. “Creo que me animaré”, me dijo.
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traduccion, Berenice Parra, del cuento Therapy. Su traduccion/translation salio en Espresso, El Correo, 27 de sept., 2003

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